Tratamiento Gangrena Gaseosa

Gangrena Gaseosa tratamiengo oxigenación hiperbárica

Tratamientos de Oxigenación Hiperbárica Gangrena Gaseosa

La Gangrena Gaseosa es una infección poco común de una herida, es rápidamente progresiva y en ocasiones puede ser fatal. Es producida por una familia de bacterias que viven en la tierra y que producen burbujas de gas en los tejidos infectados.

Estas bacterias producen toxinas que son muy dañinas para el tejido infectado y además son muy tóxicas para el paciente.

La gangrena gaseosa, empieza como una infección en un tejido hipóxico y expuesto, en una persona que está inmunodeprimida por alguna enfermedad o traumatismo, ocasionada por una bacteria que se llama Clostridium Perfinges.

La Oxigenación Hiperbárica trabaja en una acción directa matando la bacteria mediante el oxígeno, así como también inactivando y destruyendo la toxina en un porcentaje muy alto para evitar la amputación.

Aún así, pese a la utilidad de la oxigenación hiperbárica, es importante tener presente que su aplicación no debe descuidar o retrasar el tratamiento antibiótico y quirúrgico.

La mecánica de las terapias de OHB se basa en el principio médico de que el oxígeno es fundamental para la cicatrización de las heridas y fracturas en general.

De acuerdo con investigaciones científicas, la única forma efectiva de aumentar sensiblemente el contenido de oxígeno en la sangre, es disolver grandes cantidades del mismo en el plasma. Con el cuerpo sometido a una presión atmosférica mayor del nivel normal, la cantidad de oxígeno disuelto en el plasma se incrementa hasta 23 veces, permitiendo que los tejidos dañados obtengan la cantidad adecuada del mismo y sanen rápidamente.

La mecánica de las terapias de OHB se basa en el principio médico de que el oxígeno es fundamental para la cicatrización de las heridas y fracturas en general. De acuerdo con investigaciones científicas, la única forma efectiva de aumentar sensiblemente el contenido de oxígeno en la sangre, es disolver grandes cantidades del mismo en el plasma. Con el cuerpo sometido a una presión atmosférica mayor del nivel normal, la cantidad de oxígeno disuelto en el plasma se incrementa hasta 23 veces, permitiendo que los tejidos dañados obtengan la cantidad adecuada del mismo y sanen rápidamente.